martes, 22 de mayo de 2018

Maurice Ravel: Rapsodia española


Entre los años 1900 y 1905, Maurice Ravel completó cinco intentos por ganar el codiciado Prix de Rome que premiaba al compositor elegido con una estadía de cuatro años en Roma. Ninguno resultó, y tal número de intentos fallidos no hizo sino robustecer la postura contraria a la academia del compositor de treinta años, favoreciendo un cierto estatus de outsider que el autor mantendrá frente al París musical de aquellos años.
Hijo de padre suizo y madre vasca, en 1907 Ravel hará evidente su cercanía con la herencia materna dando vida en un mismo año a dos obras mayores: su primera ópera, L'heure espagnole, y su primera gran obra para orquesta, la Rapsodia Española.


La obra tiene su génesis en una proverbial habanera para dos pianos compuesta mucho antes, en 1895, por un Ravel de veinte años, y calurosamente saludada por Claude Debussy, quien también tenía su propia fascinación por España. Nunca publicada como pieza independiente, en 1907 Ravel unió a la habanera un reposado Preludio y otras dos danzas: una Malagueña y una animada "feria" de espíritu carnavalesco, para conformar una suite sinfónica de cuatro secciones.
En una primera versión la obra fue escrita para dos pianos, y su orquestación terminada poco antes de su estreno, el 15 de marzo de 1908, en el Théâtre du Châtelet, de París.

Maurice Ravel, en 1912
(1875 - 1937)
La premiére contó con la asistencia de amigos y alumnos de Ravel, quienes aportaron la necesaria irreverencia en un escenario caracterizado por sus altos precios y cómodas butacas del primer piso. Los admiradores del autor, repletaban, naturalmente, la galería.
Desde las alturas, fueron ellos quienes exigieron, a voces, que la Malagueña fuera bisada para que los señores del primer piso pudieran "comprenderla". Era uno de los primeros motines del público parisino. (En 1913 tendrá lugar el más célebre de ellos, el de la recepción de La Consagración de la Primavera, de Stravinski.)

Movimientos
Como ya se adelantó, la obra está estructurada en cuatro movimientos o secciones:
00       Prélude à la nuit - trés moderé
05:23  Malaguena - Assez vif
07:55  Habanera - Assez lent et d'un rythme las
10:57  Feria - Assez animé

La versión es de la orquesta de jóvenes DePaul Symphony Orchestra, bajo la dirección de Cliff Colnot.


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jueves, 17 de mayo de 2018

Shostakovich: Danza de las muñecas / Vals Lírico


Como gran parte de los compositores ilustres, Dmitri Shostakovich fue un pianista notable. Sabemos que ingresó al Conservatorio de Petrogrado para estudiar piano a la edad de trece años, y que allí se graduó en 1926 con la composición de una obra sinfónica (como debía ser, su Primera Sinfonía, de entusiasta recepción). Pero por la misma época, el joven pianista y futuro compositor se ganaba algún dinerillo como acompañante de películas mudas. Y en 1927 (el compositor tenía 21 años), se aventuró a competir en el Primer Concurso Chopin, de Varsovia. No ganó, pero llegó a las finales, obteniendo una nada desdeñable Mención de Honor.


Si hubiese ganado, una carrera de intérprete virtuoso habría moldeado la historia de modo diferente. Posiblemente no conoceríamos la Quinta Sinfonía ni la Séptima (Sinfonía Leningrado). Tampoco su música de cámara ni su extenso catálogo de música para el cine (donde descuella sin parangón la banda sonora del Hamlet soviético, de 1963).
No ganó pero una mención de honor en Varsovia, desde luego, no era poca cosa. No obstante su dedicación última a la composición, Shostakovich, intérprete, no dejó de presentarse en público hasta edad avanzada, de preferencia con obras propias.

Dmitri Shostakovich, de 25 años
(1906 - 1975)
Danzas de las Muñecas - Vals Lírico
Sin embargo, la música que compuso para piano solo ocupa una porción reducida en toda su obra, aunque en ella se inscriben de modo sobresaliente los 24 Preludios, de 1932, y los 24 Preludios y Fugas, de 1950.
En un plano de notoria menor enjundia, sobresale por su sencillo encanto la suite de piezas breves que el autor denominó Danzas de las Muñecas, una compilación de trozos extraídos de sus suites de ballets, que a la vez fueron tomados de los ballets, de su música para el cine o de la música incidental para obras diversas.

La pequeña suite, compilada en 1953, está formada por siete encantadoras miniaturas.
Se presenta aquí la que inicia la serie, a la vez la más popular y la más solicitada, el Vals Lírico, una joya del piano del siglo veinte, de tan solo dos minutos y medio de duración.

La versión es de la pianista de origen ucraniano, Tatiana Primak Khoury.



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lunes, 14 de mayo de 2018

Rachmaninof: Sonata para piano No 2


En 1913, a sus cuarenta años, Sergei Rachmaninof gozaba de fama en Rusia y Occidente como director, compositor y brillante virtuoso del piano. En esta última faceta su nombre era requerido con fervor, por ejemplo, en los EEUU. Ya en 1909, durante una primera gira por el país que más adelante lo acogerá definitivamente, se había visto apremiado por la obligación contractual de ofrecer "casi un concierto diario durante tres meses", en sus propias palabras.


Tres años después, la situación no había cambiado en su propia patria. Solo en Moscú, el maestro enfrentó en 1912 un calendario de conciertos agotador, en plan de director y pianista. A la vez, no podía descuidar su papel de director de la Sociedad Filarmónica de Moscú. Al terminar el año decidió que el próximo debería dedicarlo a la composición. Era necesario un respiro.

En diciembre de 1912 se fue de vacaciones a Suiza, con la familia, formada por su mujer Natalia y dos hijas. De allí partieron a Roma donde entró de lleno a orquestar una gran Sinfonía coral (Las Campanas, sobre poema de E.A. Poe) largo tiempo pospuesta. Simultáneamente, la idea de una segunda sonata para piano (la primera es de 1908) bullía en su mente. Pero en Roma sus dos hijas enfermaron de tifoidea y, previo paso por un hospital en Berlín, la familia debió retornar a Ivanovka, la villa que los Rachmaninof poseían en Rusia.

Se acostumbra señalar que el compositor adolecía de cierta tendencia a la pereza. Por eso sorprende que en las circunstancias señaladas –el maestro no dejó de ofrecer conciertos ese año–, además de terminar la sinfonía coral Rachmaninof haya podido escribir desde cero su segunda sonata para piano. Sería su última composición en el género. Comenzada en enero de 1913, fue terminada en septiembre y estrenada en diciembre en San Petersburgo.

Sonata No 2 en Si bemol menor, opus 36
Fiel a la vena creativa del compositor, la obra se enmarca en un post-romanticismo a punto de ser tardío. A objeto de situar con precisión el momento histórico-musical en que surge, recordemos que en mayo de ese mismo año se estrenaba ni más ni menos que La Consagración de la Primavera, de su compatriota Stravinski. (Y cuatro años antes, Schoenberg había dado a conocer sus Tres Piezas op 11).

Los afanes modernistas de sus colegas, sin embargo, no inquietaron a Rachmaninof. Y su arte continúa, hasta hoy, exhibiendo las cualidades que mejor identifican al maestro: un romanticismo tardío pero todavía lozano, amén de "melodioso" y seductor.

Algo extensa en su versión original, la sonata fue objeto de revisión en 1931, reduciendo su extensión a proverbiales veinte minutos, con tres secciones que se tocan casi sin interrupción.

Movimientos:
00:00  Allegro agitato
10:27  Non allegro - Lento
07:07  Allegro molto

La versión es de la brillante pianista china Yuja Wang, nacida en Pekín en 1987.


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miércoles, 9 de mayo de 2018

Tchaikovski: "Francesca da Rimini"


Francesca da Rímini, noble dama italiana que vivió en el siglo XIII, era hija de Guido da Polenta,  gobernador de Rávena entre los años 1275 y 1290. Enemistado largo tiempo con la familia Malatesta, de Rímini, el príncipe Guido quiso asegurar una paz futura mediante el matrimonio de Francesca con Giovanni Malatesta, el hijo mayor de su adversario, un muchacho valeroso aunque discapacitado.
No fue una buena idea. Giovanni tenía un hermano, Paolo, bien parecido y sano de sus dos piernas... Sí, pues Giovanni era cojo.
Paolo estaba casado, pero apenas Francesca arribó a Rímini se enamoró de ella, y Francesca de él. Se hicieron amantes. Cuando Giovanni, el rengo, se enteró de la relación, asesinó a ambos. Francesca da Rímini tenía solo veinticinco años.


El crimen causó enorme conmoción en la región. Y la trágica historia inspiró al instante, y también más tarde, obras literarias, óperas, y poemas sinfónicos a un nivel impensado para nuestros días. Dante Alighieri, contemporáneo de Francesca y Paolo, inmortalizó la historia en el canto V de La Divina Comedia: Francesca y Paolo están en el Infierno (como era de esperarse) aunque la mirada de Dante es compasiva. El amor y la pasión prohibidos pueden ser también sujetos de arte. Lo mismo pensó Tchaikovski quien, curiosamente (o ni tanto), se sintió identificado con el trágico asunto del amor ilícito, seiscientos años después.

La historia intrigó sin reservas a Piotr Tchaikovski, y cuando un amigo, también crítico literario, le propuso, en 1876, componer una ópera con base en el fatal episodio recreado por Dante, puso manos a la obra de inmediato. Pero los planes ulteriores fallaron y la ópera nunca llegó a término. Su hermano Modesto sugirió entonces a Piotr la composición de un poema sinfónico con el material esbozado para la fallida ópera.
Para la época, Antonina Milyukova ya había escrito a Tchaikovski un buen número de cartas, pero faltaba todavía un año para que el maestro decidiera, torpemente, casarse con ella para acallar las dudas sobre su orientación sexual. Tchaikovski no deseaba el destino de Francesca, y apostó por el amor "lícito", aunque no fuera parte de su naturaleza.

"Francesca da Rimini", poema sinfónico, en Mi menor, op 32 (Fantasie d'aprés Dante)
Dedicada a un amigo y ex alumno, la obra fue compuesta en apenas tres semanas del verano de 1876, en Moscú, luego que el compositor regresara de una visita a Beirut para escuchar los "dramas musicales" de Wagner.
Fue estrenada en Moscú en febrero del año siguiente, bajo la dirección de Nicolás Rubinstein, en un concierto programado por la Sociedad Musical Rusa.

Secciones
Si bien la obra está estructurada en un solo movimiento con duración aproximada de 25 minutos, se acostumbra distinguir en ella una introducción y tres secciones, marcadas andante lugubre, allegro vivo, andante cantabile non troppo, y allegro vivo. Como en toda obra programática, cada una de ellas guarda relación con la historia que se está "contando", en este caso, los tormentos de los amantes en su vida después de la muerte, en el Infierno.

La versión es de la Orquesta Sinfónica de Rusia bajo la conducción del director ruso Mark Gorenstein.


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sábado, 28 de abril de 2018

Ferdinand Beyer: "Polka de los perros"


En oposición a la extendida idea, la popularísima pieza para piano conocida en América Latina como "polka de los perros" (aunque en Colombia se le llama "polka de los gatos"... y en Hungría "marcha del mono", y en Bulgaria "marcha del gato", y etcétera) no surgió desde el folklore ni es producto de la tradición popular sin autor reconocido. Por el contrario, la pequeña obra lleva el No 8 en la serie de 106 ejercicios básicos publicados en 1860 con el título de Vorschule im Klavierspiel (Escuela preparatoria para el piano) por el pianista y compositor alemán Ferdinand Beyer.


Nacido en 1803 al sur de Alemania, Ferdinand Beyer fue reconocido en su época como pianista de salón, autor de variada música ligera y voluntarioso arreglista de himnos nacionales y piezas orquestales populares. Nada de ello se recuerda hoy. Pero dejó un gran legado. El método para piano ya señalado que, al menos en parte, es todavía utilizado hoy, con algunos de sus ejercicios incorporados incluso en antologías sobre pedagogía del piano.

Ferdinand Beyer (1803 - 1863)
El autor, y su método, calzaron a la perfección con la aspiración de la clase media de su tiempo de disfrutar del ocio, expresado en la música que se podía hacer en casa con un piano en el salón. Compartió una época en que los maestros de piano a domicilio proliferaron, así como los métodos de estudio, y las casas editoras que los publicaban. En sus años de mayor holgura económica Ferdinand Beyer estuvo ligado profesionalmente a una respetada casa editora de Maguncia, a orillas del Rin. Allí murió en 1863.

Vorschule im Klavierspiel, opus 101, No 8
La partitura que acompaña estas líneas es una transcripción de la pieza original. Está escrita en la tonalidad de Re mayor (eso es lo que muestra su "armadura": dos sostenidos, Fa y Do). Pero lo cierto es que al oído, la pieza está en la poco usual tonalidad de Sol bemol mayor (una guitarra acompañante, por ejemplo, debiera sostener la armonía en esa tonalidad).
Suponemos, atrevidamente, que así fue escrita originalmente, en Re mayor, y que las alteraciones obligadas se incorporaron sencillamente en cada compás. Lo contrario habría significado enfrentar a un niño con una partitura cuya armadura tenía algunos bemoles: seis, ni más ni menos. Los pequeños pianistas habrían salido arrancando.

La pieza es sencillísima, demás está decirlo. Y la puede abordar cualquier persona a la que se la enseñara "de oído". Esto estriba en una singular propiedad que la caracteriza. Las manos del intérprete no tocan nunca en forma simultánea. Mediante este "artilugio", el fastidioso asunto de la independencia de ambas manos queda resuelto.

De la pianista, solo se sabe que se llama Namtan. Una excelente intérprete. De buen gusto e inteligencia musical, da por finalizada la pieza con un ritardando muy adecuado que Beyer no anotó en la partitura.



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